Cuatro buenas razones para elegir un suelo flotante

En resumen, para instalar un suelo flotante no hacen falta clavos ni cola para fijar las planchas a la capa de subsuelo. En estas líneas descubrirá algunas de las razones por las que adorará este tipo de suelo.



1 – Instalación sencilla

¿Le gusta hacer las cosas usted mismo? Pues en ese caso los suelos flotantes —ya sean laminados, de madera dura o de vinilo— están hechos para usted. Mientras que los suelos de madera tradicionales, por ejemplo, son complicados de clavar, los suelos flotantes se pueden instalar en un momento, simplemente fijando las planchas unas con otras. Además, se podrá olvidar de la engorrosa tarea de pegar los suelos laminados o de vinilo.

2 – Listos para usarse inmediatamente

Tras instalar un suelo flotante, no tendrá que dejar pasar horas antes de poder andar sobre él. ¿Por qué esperar hasta el día siguiente si puede disfrutar de su suelo nuevo hoy mismo?


3 – Renovar es fácil

Si ha comprado una casa que todavía requiere trabajos, los suelos flotantes son el material de renovación perfecto, pues los puede instalar fácilmente sobre el suelo existente (dependiendo de su calidad y grosor). Además de ahorrarle mucho tiempo y esfuerzo, los suelos flotantes también le permiten reducir su presupuesto de reforma.

4 – ¿Cambia de aires? ¡No hay problema!

Si planea mudarse a otra casa, ¿por qué no se lleva el suelo con usted? Los suelos flotantes se pueden retirar con facilidad y reinstalar posteriormente. Otra ventaja que le aporta esto es que sustituir una plancha dañada es tarea fácil y económica. ¿Listo para ponerse manos a la obra? No se olvide de ver este vídeo práctico sobre cómo instalar un suelo flotante Quick-Step.